Cómo prevenir el sobrepeso y obesidad infantil

Foto: Andrew Stawarz *flickr
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En los últimos años, la obesidad infantil ha aumentado en todo el mundo considerablemente. En España, la obesidad y el sobrepeso de niños y niñas de  3 a 12 años llega a cifras alarmantes (un 30%), situándonos en cabeza de Europa,  al lado de Grecia, Malta e Italia.
Hay dos aspectos que influyen en la aparición de sobrepeso y obesidad; mala alimentación y poca actividad física.
El exceso de peso durante la infancia y la adolescencia pueden generar enfermedades como diabetes, hipertensión arterial, artrosis, enfermedades cardiovasculares a edades tempranas, además de complicaciones gastrointestinales, neurológicas y psicológicas.
La obesidad es fácil de prevenir, pero difícil de curar, es por esto que debemos actuar lo antes posible.
Empecemos por el embarazo. Es importante llevar una dieta sana y variada durante el embarazo. El bebé recibe los alimentos y sabores que aporta la madre a través de la placenta, así que esto puede determinar los gustos del bebé. Un exceso de peso durante el embarazo puede desarrollar una tendencia a la obesidad en el niño.
La leche materna ayuda a prevenir la obesidad, ya que contiene una serie de partículas que hacen que el bebé desarrolle menos células adiposas, regulan el apetito y el gasto energético del bebé.  Además dando el pecho, el bebé recibe los nutrientes necesarios y la cantidad adecuada.
No añadir azúcar a las papillas, ni galletas azucaradas. Las frutas y muchas hortalizas ya son dulces y no es necesario acostumbrar al bebé a un exceso de dulce.
Fomentar la actividad física y procurar limitar el tiempo que pasen delante de la televisión, consola u otros juegos sedentarios.
Comer sin distracciones, centrándose en lo que se está haciendo y masticando bien de forma relajada, así evitamos que coman de manera compulsiva, podrán apreciar cuándo están llenos evitando comer demasiado.
Dormir lo necesario es fundamental, durante las horas de sueño el cuerpo se repara y recupera energías. El niño que no duerme lo suficiente es muy posible que se muestre ansioso y cansado, por lo tanto comerá más y se moverá menos.
El desayuno es la comida más importante del día, es necesario un buen desayuno para poder realizar todas las actividades sin estar cansados. No desayunar, desayunar poco o mal, conlleva a un enlentecimiento del metabolismo con el fin de ahorrar energía, que produce un aumento de peso.
Es conveniente seguir el horario de las comidas. Se aconsejan 5 comidas al día; desayuno, almuerzo de media mañana, comida, merienda, y cena. Si el niño come correctamente cuando le corresponde, evitaremos el picoteo de alimentos menos saludables.

Comer fruta y verdura en abundancia, cereales integrales y evitar el consumo de grasas saturadas, harinas y azúcares refinados y un exceso de sal. Sobretodo los productos snack, golosinas, bollería industrial, embutidos y comidas precocinadas, llenos de aditivos, grasas trans y azúcares.

Beber agua, es lo mejor que podemos ofrecerle a nuestro hijo cuando tiene sed. No sustituirla por bebidas gaseosas, dulces o zumos con azúcar añadida.

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