El azúcar NO es saludable

Foto por feel-the-silence

La sacarosa o azúcar es un hidrato de carbono que se extrae de la caña de azúcar o la remolacha, sometiéndose a un proceso de refinamiento,  en el cual se convierte en una fuente de “energía vacía” ya que carece de nutrientes y además precisa robárselos al organismo para su asimilación.

El azúcar tiene muchos  efectos negativos sobre la salud; es altamente desmineralizante y acidificante, provoca caries, gingivitis  y deficiencias de calcio en la estructura ósea, también elimina del organismo el complejo vitamínico B, altera la flora intestinal, provoca un brusco aumento de los niveles de glucosa en la sangre, desprende elementos químicos procedentes de su proceso de fabricación, provoca una subida rápida de adrenalina y en consecuencia hiperactividad, ansiedad, irritabilidad, etc.

Existe un gran error y es que se suele asociar los hidratos de carbono exclusivamente con el azúcar. Es verdad que es necesario ingerir carbohidratos ya que aportan energía que necesita el organismo para realizar sus diferentes funciones, pero aparte del azúcar, existen muchos alimentos que los contienen, como fruta, cereales, verduras, raíces, tubérculos, legumbres, frutos secos y semillas.

Hoy en día es muy difícil huir del consumo del azúcar, ya que se nos presenta de maneras muy distintas y en una gran variedad de alimentos.
Además de la sacarosa, encontramos en el mercado productos con jarabe de maíz rico en fructosa, jarabe de glucosa, dextrosa y maltosa, obtenidos de cereales como el maíz y el trigo,  que son más perjudiciales.
Una vez producido el jarabe de glucosa éste se puede continuar procesando para obtener otros tipos de edulcorantes como el sorbitol, manitol o maltitol y glucosa deshidratada o maltodextrina.
También se extrae la lactosa de la leche y se usa como endulzante.
Los edulcorantes artificiales como la sacarina o el aspartame son aún más peligrosos.

Y es que hay pocos productos en el mercado que no contengan azúcar; se endulzan  las pizzas, los panes, los embutidos, las comidas preparadas, las cervezas, bebidas alcohólicas, tabaco, medicamentos, chocolates, golosinas, repostería, los cereales del desayuno, quesos procesados para niños, yogures, refrescos, zumos, incluso aperitivos salados.
Es evidente que tal exceso de azúcar no puede ser producto de la casualidad, detrás hay un gran interés económico que pasa por encima de nuestra salud.

Así que no podemos reducir totalmente el consumo de azúcar pero sí una gran parte, y procurar que el paladar de nuestros hijos no se acostumbre al exceso de dulce de la repostería, golosinas y caramelos, introduciendo alimentos más sanos como la fruta, pasas, dátiles y melazas.
Y evitar el consumo de alimentos procesados, refrescos, snacks, bollería y pan industrial.

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