El bebé come lo que come su futura madre

Foto: Torsten Mangner

Existen factores como los ambientales ( radiación, infecciones, exposición a ciertos productos químicos) y factores genéticos que determinan la salud del individuo. La mayoría de estos factores no están bajo nuestro control, pero la alimentación sí que es de máxima responsabilidad de la embarazada, lo que coma y lo que no coma afecta directamente al ser humano que se está desarrollando en su interior.


Durante los nueve meses de gestación la embarazada es la única fuente de alimentación de su bebé.
Una falta de nutrientes puede ocasionar lesiones graves en el feto. Recientes estudios relacionan la carencia de zinc y cobre con el aborto espontáneo. La falta de vitamina de D puede provocar dificultades en el crecimiento, huesos frágiles, bocio y asma.
La deficiencia de magnesio puede estar relacionada con la mortalidad infantil, malformaciones congénitas y bajo crecimiento del feto, la insuficiencia de ácido fólico puede ocasionar defectos en la médula espinal.
En la actualidad son conocidos los trastornos que pueden ocasionar las drogas, el tabaco y el alcohol consumidos por mujeres embarazadas. Cada calada de la madre se convierte en la inhalación de nicotina y monóxido de carbono y cuando ingerimos alcohol o drogas pasa a la sangre y, de ésta, al feto por el cordón umbilical. Además, el consumo de los mismos dificultan la absorción de ciertas vitaminas y minerales por parte del organismo.
No se da tanta importancia a los aditivos químicos como edulcorantes, saborizantes, colorantes, conservantes que contienen una gran variedad de alimentos procesados, refrescos, golosinas y bollería industrial, que ofrece el mercado y que también hay que tenerlos en cuenta,  sobretodo si se ingieren con frecuencia.

Una  dieta equilibrada ayuda a tener un embarazo fácil, sin complicaciones graves como la anemia , preeclampsia o toxemia ,diabetes gestacional y sin complicaciones menores como es el cansancio, varices, estreñimiento, problemas de dientes y encías, resfriados, gripes, etc.
Comer poco o mal puede hacer que el bebé no crezca lo suficiente, los bebés que nacen con poco peso son más propensos a presentar problemas fisiológicos postnatales. Por el contrario comer en exceso puede hacer que el bebé nazca grande y esto aumenta las probabilidades de complicaciones en el parto. Además existe relación entre una dieta deficiente y el riesgo de parto prematuro.
Llevar una dieta equilibrada es una tarea fácil, hay que comer sano, variado y con moderación de forma responsable.

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