El Sol, principal fuente de vitamina D

Foto: Lía Lozano

Gracias a los rayos solares es posible transformar la provitamina D que se encuentra en nuestra piel, en vitamina D, asimilable en el organismo. La vitamina D es necesaria para la reabsorción de calcio y fósforo.
El sol también produce otros efectos beneficiosos en nuestro cuerpo; incrementa el riego sanguíneo y los glóbulos rojos, refuerza el sistema inmunitario y ayuda a eliminar toxinas por la piel a través del sudor.

La falta de exposición al sol durante largo tiempo podría desencadenar trastornos graves como por ejemplo; raquitismo, caries dental y disminución de las defensas.

Los baños de sol se deben efectuar desde los primeros días de vida, en el caso del bebé, siempre escogiendo las horas más convenientes según la época del año.
Por ejemplo en verano podemos exponernos a las 11.00 de la mañana o a partir de las 6.30 de la tarde. Y en los meses que haga frío, las horas de mayor luminosidad comprendidas entre las 12.00 y las 2.00 del mediodía.

El cristal solo deja pasar un 10% de rayos ultravioletas, así que es preferible no tomar estos baños de sol a través de las ventanas.

Para poder obtener suficiente vitamina D, lo ideal es exponer al sol a diario el 20% de la piel durante 30 minutos (en el caso de estar nublado el tiempo ha de ser mayor).

El problema es que en invierno la gente solo expone la cara y las manos,que representan el 5% de la superficie del cuerpo. Esto estaría resuelto si diésemos un paseo diario en pantalón corto o aprovechásemos el fin de semana para tomar el sol durante más rato.
También´n podemos recurrir a fuentes alimenticias ricas en vitamina D; aceite de hígado de bacalao, microalgas ( clorella, espirulina, Klamart), pescado azul, huevo.

La leche materna no contiene grandes cantidades de vitamina D, así que es necesario que el bebé tome el sol a diario, durante menos tiempo que el adulto y siempre con el cuidado de cubrir la cabeza con un pañuelo, gorra, sombrilla o similar.
Bastan 5 minutos al día de sol de un bebé en pañales (o 20 minutos si está totalmente vestido).

Es muy saludable recurrir a la forma natural que tenemos de obtener la vitamina D mediante el sol.
En caso de vivir en un país con clima muy frío o de que el bebé tenga la piel oscura, es posible que necesite algún suplemento de vitamina D, si es así, es conveniente consultarlo con un especialista.