El yogur, regenera la flora intestinal

yogur natural
Foto: Lía Lozano

El yogur es un producto lácteo, obtenido a partir de la fermentación  o acidificación bacteriana de la leche.

Pertenece al grupo de los alimentos probióticos, como el kéfir y el miso, ya que contiene microorganismos vivos muy beneficiosos para la salud.

Sus propiedades y beneficios son numerosos:

  • Presenta las mismas propiedades de la leche resultando mucho más digestivo.
  • Es rico en proteínas de alto valor biológico, calcio de fácil asimilación, vitaminas A y D vitaminas del grupo B (sobre todo B2) y vitaminas liposolubles A y D.
  • Ayuda a asimilar mejor muchas vitaminas y minerales presentes en los alimentos.
  • Alivia la inflamación de las mucosas intestinales, reduce la diarrea y el estreñimiento.
  • Mantiene y regenera la flora intestinal y estimula el sistema inmunológico.
  • Impide los procesos de putrefacción en el intestino gracias a su efecto desinfectante.
  • El ácido láctico en el metabolismo, estimula la función de las glándulas suprarrenales y la glándula tiroides, formando al mismo tiempo una fuente de energía para las células del miocardio.

Es un alimento fundamental en la dieta, siempre que se consuma de forma moderada.
Un exceso de yogur ( más de un litro diario), puede suponer una carga metabólica y resultar dañino.
Comer yogur es una buena opción para períodos de mucho estrés o después de un tratamiento agresivo, por ejemplo a base de antibióticos, éstos eliminan las bacterias que nos atacan pero también las buenas, provocando en muchos casos infecciones colaterales.
Los bebés pueden comenzar a comer yogur natural sin azúcar, a partir de los 8 meses.

Hay que tener cuidado a la hora de comprar yogures, ya me muchas veces son sometidos a un proceso de pasteurización tan agresivo que son pocas las bacterias que sobreviven, llegando incluso a tener que añadirlas posteriormente.
Una clara evidencia de que no contengan bacterias, son los yogures que no han de conservarse en frío.
Si optamos por hacerlos en casa es importante evitar leche pasteurizada y usar leche fresca, de esta manera obtendremos un yogur más rico en sabor y nutrientes.

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