La castaña, un fruto seco con menos calorías

Foto: Lía Lozano
Foto: Lía Lozano

El castaño se extendió en la época romana a través de los Alpes por toda Europa. Hoy día solo se encuentran aislados o en pequeños grupos en zonas de clima favorables, siendo más numerosos en el sur de Europa.
En España es frecuente en el norte, en parte de la cordillera Central y sierra Morena. También existen grandes plantaciones de castaños en el este y sur de los Estados Unidos.

La castaña es el fruto seco que posee menos calorías y su composición se parece más a la de los cereales por su escaso contenido graso y la riqueza en hidratos de carbono complejos.
Es muy rica en proteínas y sales minerales como el calcio y el magnesio, oligoelementos, sobretodo zinc, cobre, azufre, hierro y manganeso.
Contiene grandes cantidades de vitamina C ( la misma cantidad que el limón) y vitaminas del grupo B.
Al ser un producto del bosque, raramente es tratado, conservando todos sus nutrientes intactos.
La castaña es muy nutritiva, energética y remineralizante. Está indicada para niños débiles, convalecientes o con falta de apetito o para personas con mucha actividad mental o física.

Si tenemos castañas recién cogidas del árbol y pretendemos comerlas crudas, es necesario esperar por lo menos una semana, para que su contenido en taninos se reduzca y su almidón se transforme en azúcares asimilables, sino podrían resultar indigestas.
Normalmente se consumen cocidas o asadas, pues quedan más suaves y sabrosas.
También se puede usar la harina de castañas para hacer papillas, ya que es muy digestiva y nutritiva.
La harina de castaña es muy fácil de preparar en casa, solo hay que pelar las castañas y meterlas en agua muy caliente para quitar la piel interior. Se dejan secar y después se pasan por un molinillo manual o eléctrico.

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