La quinoa, un superalimento

Foto: Lía Lozano
Foto: Lía Lozano

La quinoa no es propiamente un cereal, pero sus semillas se utilizan como tal. Es una planta de hojas anchas que pertenece a la misma familia de las acelgas, remolacha y espinacas. Las hojas también se aprovechan cocinadas o consumidas como verdura fresca.

Fue cultivado hace más de cinco mil años en los valles andinos, era un alimento sagrado y fundamental para los incas. Su consumo disminuyó considerablemente, cuando los colonizadores españoles lo sustituyeron por cultivos de patata y maíz, ya que ignoraban sus grandes propiedades.
Siglos más tarde, se valoró de nuevo, incluso las Organizaciones de Naciones Unidas para La Agricultura y la Alimentación ( FAO), lo compararon con la leche materna, basándose en que “ la quinoa posee el balance de proteínas y nutrientes más cercano al alimento ideal para el ser humano”.
Incluso la NASA, considerándola uno de los alimentos más perfectos que existen, la empezó a incluir en la dieta de los astronautas.

Contiene más proteína que los cereales convencionales, con una equilibrada composición de aminoácidos esenciales, de alta calidad, comparables a los del huevo o la carne.
Destaca la lisina, de la que los cereales carecen, tan importante para el desarrollo cerebral.

Es pobre en grasas (contiene básicamente ácidos grasos esenciales) y rica en minerales, vitaminas y fibra; presenta un alto contenido en hierro, calcio de fácil absorción( más cantidad que la leche), fósforo y vitaminas del grupo B, C y E.
Es muy digestiva y no contiene gluten, por lo que puede ser consumida por celiacos y bebés en forma de papilla.

Es un alimento muy energetizante y reconstituyente sobretodo si la combinamos con cereales como el mijo y amaranto. Incluso podemos conseguir una proteína de mejor calidad que la carne si la mezclamos con otros cereales y legumbres.

Es ideal durante el embarazo, para bebés, niños, deportistas, celiacos y convalecientes; posee propiedades antiinflamatorias, analgésicas, anticancerígenas, antioxidantes, cardioprotectoras, detoxificadoras, cicatrizantes.

Indicada en afecciones hepáticas, anginas, catarros, descalcificación, desnutrición, dificultades digestivas, dolencias dentales, dolencias intestinales, fatiga, crecimiento y desarrollo, depresión, hipercolesterolemia, osteoporosis, problemas dérmicos, menopausia, problemas en las vías urinarias, infecciones, etc.

Según la medicina tradicional china, la quinoa regenera el yin, fortalece todo el cuerpo y tonifica el yang de riñón, función que calienta y da energía al cuerpo.

Antes de cocinarla, es conveniente lavarla en abundante aguo o incluso dejarla en remojo unos minutos con el fin de eliminar la saponina tóxica que recubre las semillas y que no es comestible. Se cocina de la misma manera que cualquier cereal pero con tres veces su volumen en agua durante unos 15 minutos.

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