Las nueces, una fuente natural de melatonina.

Foto: Lía Lozano
Foto: Lía Lozano

La nuez es el fruto del Nogal, un árbol originario de Asia, que crece espontáneamente en casi toda Europa y que no necesita grandes cuidados. Se adapta fácilmente a todo tipo de terrenos, es por esto que hoy día se ha extendido a casi todos los países del mundo.

Las nueces contienen una valiosa fuente de grasas y proteínas.
Son muy beneficiosas para el corazón por su contenido en  ácidos grasos omega 3 y 6 y bajas en hidratos de carbono y sal, así que lo pueden comer tanto los diabéticos como los enfermos de riñón.
Además presentan gran cantidad de calcio, fósforo y vitamina B1.
Es una fuente natural de melatonina de fácil asimilación. La melatonina es una hormona que segrega el cerebro, encargada de retrasar el envejecimiento del organismo y que además actúa como relajante.
La combinación que presenta la nuez de ácidos grasos de gran valor nutritivo y la melatonina, ayuda a prevenir y combatir el cáncer y enfermedades relacionadas con el envejecimiento celular, como el Parkinson y el Alzheimer.
Además, su gran riqueza en manganeso, estimula la glándula pituitaria, una glándula endocrina situada en el cerebro, que regula la mayor parte de los procesos biológicos del organismo.
Curiosamente las nueces presentan una forma que recuerda al cerebro humano, y esto podría no ser una simple coincidencia.

Debido a su alta concentración de ácidos grasos, es aconsejable comerlas con moderación y masticarlas bien, ya que de lo contrario podrían resultar indigestas.

Según la medicina tradicional oriental, la nuez es de naturaleza tibia. Tonifica la esencia y el ying y el yang de los riñones, beneficia a las funciones cerebrales, tonifica y regenera el sistema nervioso, estimula las glándulas suprarrenales y fortalece el esperma.

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