Niños que no comen, cómo afrontarlo

Foto por Libertinus

Entre el año y los dos años los niños empiezan un periodo en el cual comen menos ya que crecen más lentamente. A esto se le suma el proceso de individualización, necesitan reafirmarse a sí mismos y comienzan a mostrar sus preferencias por algunos alimentos. Es normal que pasen por fases en las que se niegan a comer algo en concreto y luego cambien de gustos repentinamente. Por ejemplo les puede dar por comer yogur y al cabo de unos días no querer yogur y pedir lo que había rechazado anteriormente.


No hay que darle mayor importancia al hecho de que no quiera comer un alimento en concreto, ya que no hay ninguno individual que sea esencial para el crecimiento y el desarrollo del niño. Lo importante es que coman alimentos pertenecientes a todos los grupos alimenticios para tener una crecimiento y desarrollo correcto.
Tampoco hay que alarmarse si temporalmente come menos, a veces es porque tienen una enfermedad pasajera ( resfriados, sarampión, anginas..) o se ha presentado un cambio en su vida como puede ser la entrada a la guardería o el nacimiento de un hermano.
Mientras tanto debemos de:

  • Controlar las bebidas entre comidas. A menudo los niños se llenan de bebidas como zumos y batidos y luego al llegar la hora de la comida no tienen hambre.
  • Comprobar los hábitos de picar entre comidas. Es conveniente darles fruta y verdura entre comidas en lugar de pan y dulces, así conseguiremos que adquieran los nutrientes necesarios y que además lleguen a la comida con más apetito.
  • Retirar el plato si no quieren comer, manteniendo la calma y no darles nada más hasta la siguiente comida. Forzarles a comer puede provocarles un rechazo aún mayor de la comida y graves consecuencias a largo plazo.
  • Implicar a los niños a la hora de hacer la comida o poner la mesa.
  • Hacer platos divertidos con los mismos alimentos o bien con platos y vasos decorados.
  • Ofrecer diferentes alimentos y si no quieren volver a probar más adelante. Esto ayuda a que en un futuro lleve una dieta más variada.
  • Es importante preparar un ambiente adecuado sin televisión ni juguetes que puedan distraerles.
  • Aprovechar lo que más les gusta para introducir un nuevo alimento. Si por ejemplo les gusta el queso, se puede añadir un poco de queso con al plato de verduras o de pescado, si les gusta el yogur, se puede batir con fruta.
  • Poner en el plato la cantidad adecuada, no debemos de llenar el plato demasiado ya que esto hace que el niño se agobie antes de empezar a comer.
  • Elogiar en vez de castigar, se puede incluso ofrecer una recompensa cada vez que coma bien, por ejemplo un adhesivo o gomet con una cara contenta dibujada.

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