Potitos para bebés, cuando se convierte en un hábito.

Foto: Lía Lozano
Foto: Lía Lozano

En ocasiones muchos padres recurren a papillas procesadas para bebés o potitos, por falta de tiempo, o porque se encuentran en una situación complicada en la que no es posible hacer una papilla natural.
El problema viene cuando administrar estos alimentos se convierte en una rutina por simple comodidad para los padres.
La gran mayoría de estos potitos contienen azúcares añadidos ( generalmente en modo de sacarosa), cuando los pediatras desaconsejan totalmente la introducción de azúcar en la dieta del bebé.
Si son muchos los efectos negativos del azúcar en nuestro organismo, aún lo son más en un bebé  que se está formando. El azúcar es una energía vacía, que precisa robar nutrientes al organismo para poder ser asimilado, como por ejemplo vitaminas de grupo B. Además es muy desmineralizante y acidificante, provoca caries, deficiencias de calcio en la estructura ósea, altera la flora intestinal, hace que aumenten bruscamente los niveles de glucosa en la sangre, desprende elementos químicos procedentes de su proceso de fabricación, genera una subida rápida de adrenalina y en consecuencia hiperactividad, ansiedad, irritabilidad, etc.

Por otra parte, los potitos suelen ser de larga duración. Para ello, cuecen los alimentos a altas temperaturas, los introducen en los botes y vuelven a cocerlos a unos 120 º aproximadamente durante más de media hora. De esta manera quedan esterilizados, pero se produce un cambio de sabor, textura y color, que no corresponden a los de los alimentos naturales,además de que se caramelizan los azúcares de las frutas y las verduras.
El bebé se tiene que acostumbrar al sabor de los alimentos, si se acostumbra a comérselos demasiado dulces, en el momento que le pongamos una papilla natural sin azúcar añadido, es muy posible que la rechace. Lo mismo sucede con la textura, la de los potitos es extremadamente fina a diferencia de las papillas naturales.

Si tenemos que dar a nuestro bebé la comida fuera de casa, la papilla de cereales o verduras nos aguantará bastante después de hacerla, el problema está en la papilla de frutas, que se oxida en seguida. Como solución, podemos optar por:

Hacer la papilla y cocerla al baño maría durante 15 o 20 minutos.

Si a la papilla le echamos unas gotas de limón podremos conservarla durante algo más de tiempo, ya que impide la oxidación rápida.

Una buena alternativa es llevar un plátano y un tenedor, para aplastarlo y dárselo en el momento que toque. De esta manera se va acostumbrando a otras texturas más naturales.

También podemos hacer compota de frutas o papilla con manzanas asadas al horno, con plátano y unas gotitas de limón, incluso si el bebé va algo estreñido podemos añadir alguna ciruela pasa sin azúcar añadido. Esta papilla es muy duradera.

Comprar potitos sin azúcar añadida y biológicos. Tienen un precio más elevado pero no representa un gran gasto siendo algo ocasional.

Facebooktwittergoogle_pluspinteresttumblrmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *