Los inconvenientes de la carne

Foto: parrillafusion
Foto: parrillafusion

La carne es un alimento rico en proteína de alta calidad, pero sin superar la proteína de la leche y los huevos. Las carnes magras contienen más proteína que las carnes más grasas; la carne de pavo es la más proteica.
Las carnes presentan un considerable contenido en colesterol y además contienen más grasas saturadas que insaturadas, es por esto que hay que consumir poca carne y preferentemente las menos grasas como el pollo, pavo o conejo.
Apenas contienen hidratos de carbono y carecen de fibra. Sin embargo son ricas en sustancias nitrogenadas nocivas como la creatina y el ácido úrico que son solubles en agua.

No tienen demasiadas vitaminas y las del grupo B, están presentes sobretodo en el hígado, que debido a su función depurativa en el organismo y a causa de los métodos de cría intensiva es el  más contaminado.

Los minerales más abundantes son el hierro, el potasio, el fósforo y el Zinc. Pero aún así muchos otros alimentos superan fácilmente la cantidad de estos minerales; 100 gr. de solomillo de ternera contiene 5 gr. de hierro y 100 gr., de almejas contiene 23 gr.

Las carnes cuando no son biológicas contienen fármacos como hormonas femeninas para incrementar el contenido de agua y grasa y que el producto pese más y antibióticos suministrados para prevenir y curar enfermedades que los animales desarrollan debido a las condiciones en las que viven; piensos industriales, inmovilidad absoluta para que no pierdan peso, y establos masificados. Así que cuando abusamos de la carne, indirectamente estamos abusando de todos estos fármacos que contienen y el organismo se puede ver afectado por un estímulo del crecimiento de bacterias antibiótico-resistentes, empobrecimiento de la flora bacteriana intestinal y sobrecarga de los órganos que pretenden eliminar todas estas toxinas, como hígado y riñones.
Aún así no es aconsejable eliminar del todo la carne de la dieta de los niños, ya que es un alimento rico en proteína y ésta es fundamental para la construcción y regeneración de los tejidos.
Los niños deben tomar proteínas de alto valor biológico y a menudo no les gusta demasiado el pescado, les cuesta comer gran cantidad de legumbres junto a vegetales y cereales y el exceso de huevos y leche comprometerían la salud del hígado.
Qué podemos hacer:

Darles carne blanca ( pollo, conejo y pavo) alguna vez por semana y a ser posible de animales criados naturalmente ( biológica).
Reducir el consumo del resto de carnes y embutidos. Podemos reservar excepcionalmente la ternera para los espaguetis o lasaña.
Evitar cocinar la carne a alta temperatura como en barbacoas o a la brasa, ya que desarrolla más sustancias cancerígenas.
No servirla con otros productos animales, sino acompañarla con vegetales, arroz, cus-cus, pasta, etc.
Acostumbrar al niño cuanto antes a proteínas vegetales como legumbres, tofu y seitán, e ir alternando con proteínas animales.

Facebooktwitterpinteresttumblrmail

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.